Un juego de misterio se disfruta más cuando se discute. En las salas de Unsolved Murder Mystery, cada uno lee el expediente en su propio teléfono y el grupo habla por chat de texto o de voz, estén en el mismo salón o en ciudades distintas.
Unsolved Murder Mystery no es una app de preguntas ni una historia con opciones. Cada caso es un expediente policial de ficción con entre 27 y 30 documentos: informes, autopsia, declaraciones de testigos, fotografías, registros telefónicos y recortes de prensa. No hay pistas ni cronómetro. Tu tarea es leer, cruzar los documentos y decidir quién mató a la víctima. Tienes una sola acusación: cuando la haces, el caso se cierra y se abre la solución, que explica qué documentos lo demostraban.
Se puede jugar en solitario, pero un expediente así pide conversación. Una persona se fija en una hora, otra recuerda una frase de una declaración, y entre las dos aparece una contradicción que ninguna habría visto sola. Para eso están las salas.
Dentro de cualquier caso, toca Jugar con amigos. La sala genera un código de seis caracteres; compártelo por mensaje o envía el enlace. Tus amigos entran desde el navegador de su teléfono o de su ordenador. No hay nada que instalar ni que descargar. En la sala, cada uno ve qué documentos han abierto los demás, así que es fácil repartirse las carpetas sin leer dos veces lo mismo.
Cada sala tiene su propio chat de grupo. Es perfecto para lo que alrededor de una mesa se diría en voz baja: «¿alguien ha leído ya la autopsia?» o «la hora de esta declaración no cuadra con el registro telefónico». Como queda por escrito, también sirve de cuaderno común: puedes volver atrás y recuperar una hora que alguien mencionó hace cuarenta minutos. El chat de texto funciona en todas las salas, también en las del caso gratis, que admiten hasta 4 jugadores.
Si la persona que abre la sala tiene Premium, la sala admite hasta 8 jugadores y añade chat de voz. Cada uno toca Unirse al chat de voz cuando quiere hablar; hasta entonces, su micrófono sigue apagado. La voz nunca se graba. Los amigos que entran no necesitan Premium: basta con que lo tenga el anfitrión.
Hablar mientras se lee cambia el ritmo de la partida. Alguien lee en voz alta una frase que le parece rara, otro busca el documento que la contradice y, en un minuto, el grupo tiene una teoría nueva. Para quien prefiere pensar en silencio, el chat de texto sigue ahí.
Cuando el grupo cree tener al culpable, cada jugador vota en secreto. Nadie ve el voto de los demás hasta que el anfitrión los revela todos a la vez, y entonces la solución se abre para todos en el mismo momento. Suele ser la mejor parte de la noche: descubrir que la persona más callada del grupo llevaba una hora convencida de algo que nadie más había visto.
El primer caso es gratis, con salas de hasta 4 jugadores y chat de texto. Premium desbloquea todos los casos online, las salas de hasta 8 y el chat de voz; puedes elegir una suscripción semanal, mensual o anual en la página de precios. Si quieres repasar las reglas antes de empezar, la guía cómo jugar lo explica paso a paso.